Nota del Autor

La vigilia del día treinta de agosto de 2014, fecha en que me había comprometido conmigo mismo a dejar definitivamente publicado este modesto blog, encontré sobre mi escritorio una carta con una pequeña nota que decía: “Para añadir al principio del blog. Es necesario. Gracias”. Sin fecha, ni firma, ni ningún signo identificativo, nunca he indagado quién pudiere haber sido su autor, ahora sólo me limito a cumplir su designio. Lo que sigue es una transcripción literal de esa carta.


“Querido lector del blog,

El que estés ahora leyéndome no es fruto de ninguna casualidad. Es el Destino. Créeme.

Por ello, te propongo un simple pero no fácil reto: el que tú y yo interpretemos una pequeña obra de teatro. En mi papel yo representaré el personaje de un pequeño blog, que sólo ha sido publicado para ti, y cuya única finalidad para la que fue creado es hacerte pasar un rato ameno y agradable. Y descubrir cosas muy antiguas y olvidadas, pero que quizás serán nuevas para ti. Tranquilo, no soy un blog de autoayuda, espiritual, religioso o similar, al contrario, mi guión se ha redactado con el único objetivo de que, cuando llegues a mi última página, hayas disfrutado del tiempo que me has dedicado.

Tu papel, en cambio, no es fácil. Tú representarás el de un lector que se compromete a dedicar diez minutos para leer una parte de este pequeño blog que, por un motivo u otro, ha acabado ante tus ojos.

Dirás que diez minutos no parece demasiado tiempo, pero la dificultad proviene de que la dedicación que debes prestarme es plena, absoluta. Requiero toda tu atención. Sólo centrado en lo que lees, alejado de otras muchas actividades que a buen seguro tienes para hacer, de preocupaciones, del trabajo, de las exigencias de quien te rodea, de móviles y otros aparatos que atender, de información constante que asimilar. Sólos tú y yo.

Si no te crees capaz, déjalo y sigue con cualquiera de esas muchas actividades, más provechosas para ti y que impacientes te están esperando. En tal caso, puedes seguir navegando, visionar otros lugares, prestar atención a otros mundos quizás más interesantes. Para mí igualmente habrá sido un placer que hayas accedido a llegar hasta aquí. Que tengas un buen viaje.

Pero si en cambio aceptas el reto, súbete al escenario, te sugiero que no te saltes el «Précis de ma Vie»  (Livre I) y después, escojas el capítulo que creas te pueda interesar más. Todos encierran una pequeña historia que debía ser contada, una información necesitada de ver la luz. También te propongo que, mientras interpretas tu papel de lector atento, escuches alguna melodía suave o alguna composición de la época. Vivaldi, por ejemplo.

Si pasados los diez minutos -ponte un avisador si te hace falta-, te ha gustado lo que has descubierto de mí y has conseguido pasar un buen rato, por favor, haz partícipe de ello a quien tengas en ese momento más cerca y, cuando puedas, al autor. Es un mediocre escritor novel que dedica muchas horas a escribir sobre cosas que ya no interesan a nadie, sin más pretensión cuando coge su pluma que la de pasar un buen rato, y lo harás feliz por saber que no ha sido el único.

Pues bien, tú decides si quieres empezar ya la representación. No hay público, ni butacas, ni palcos, tampoco iluminación. Pero yo acabo de dar comienzo, es tu turno. Bienvenido al escenario del teatro de la vida.”

Carta

♣♣