Chapitre I -Précis de ma Vie-

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Nadie mejor que él mismo para resumirnos su vida, por eso a continuación se transcribe una traducción literal del Précis de ma Vie, texto que por carta Casanova remite a Cécile de Roggendorf, a petición de ésta y cuyo manuscrito original se encuentra en los Archivos de Estado de Praga (Ref: Archives d’État, fonds Casanova, U 21/1 ; Éd. HMV, III, p. 1229-1232):

 

“COMPENDIO DE MI VIDA

 

Mi madre me trajo al mundo en Venecia el 2 de abril día de Pascua del año 1725. La vigilia tuvo un antojo de cangrejos. A mí me encantan.

Me bautizaron con el nombre de Jacques Jérôme. Fui imbécil hasta los ochos años y medio. Tras una hemorragia de tres meses me enviaron a Padua donde, curado de la imbecilidad me entregué al estudio y a los dieciséis años de edad fui doctorado y me dieron el hábito de sacerdote para ir a hacer mi fortuna a Roma.

En Roma la hija de mi profesor de francés fue el motivo de que el cardenal Acquaviva, mi patrón, me despidiera. Con dieciocho años entré en la milicia al servicio de mi patria y viajé a Constantinopla. Dos años más tarde, habiendo regresado a Venecia, abandoné el oficio del honor y perdiendo los estribos abracé el vil oficio de violinista, horroricé a mis amigos, aunque ello no duró demasiado tiempo.

A la edad de 21 años, uno de los grandes señores de Venecia me adoptó como hijo y, siendo bastante rico, visité Italia, Francia, Alemania y Viena, donde conocí al conde Roggendorf. Regresé a Venecia donde dos años después los Inquisidores de Estado venecianos, por motivos justos y sabios, me encerraron bajo Los Plomos.

Es una prisión del Estado de la que nadie ha podido escapar aunque yo, con la ayuda de Dios, al cabo de quince meses conseguí huir de ella y me fui a París.

Durante dos años hice buenos negocios y me hice millonario, pero acabé en la quiebra. Fui a ganar dinero a Holanda, después fui a languidecer penas a Stuttgart, tras unas alegrías en Suiza, tras visita a M. de Voltaire y tras unas aventuras en Marsella, Génova, Florencia y Roma, donde el papa Rezzonico, veneciano, me hizo caballero de S. J. Letrán y protonotario apostólico. Eso fue en el año 1760.

Buena fortuna en Nápoles en el mismo año. En Florencia rapté a una muchacha y al año siguiente acudí al congreso de Augsburgo con una misión del rey de Portugal. El congreso no se celebró y tras la proclamación de la paz pasé a Inglaterra, de donde, debido a una terrible desgracia, tuve que partir al siguiente año, 1764. Evité la horca, que, sin embargo, no me hubiese deshonrado. Simplemente me habrían colgado. Aquel mismo año busqué fortuna en vano en Berlín y Petersburgo, pero la encontré en Varsovia al año siguiente. Nueve meses después la perdí por haberme batido en duelo con pistola con el general Branicki. Le perforé el vientre, pero se curó en tres meses, me sentí aliviado. Es un hombre bravo.

Obligado a abandonar Polonia fui a París el año 1767, donde una orden real me hizo tener que largarme e ir a España donde tuve grandes desdichas. A finales del año 1768, me encerraron en los fondos de la torre de la ciudadela de Barcelona de donde salí al cabo de seis semanas y me exilié de España. Mi crimen fueron mis visitas nocturnas a la amante del virrey, gran villana.

En los confines de España escapé a los sicarios y fui a caer enfermo a Aix en Provence hasta el punto de estar al borde de la tumba tras dieciocho días de expectoración de sangre.

El año 1769 publiqué en Suiza mi defensa del gobierno de Venecia en tres grandes volúmenes contra Amelot de la Houssaye.

 El año siguiente el ministro de Inglaterra en la corte de Turín me envió a Livorno bien recomendado. Yo quería ir a Constantinopla con la flota rusa, pero el almirante Orlov al no darme las condiciones que yo quería di media vuelta y fui a Roma bajo el pontificado de Ganganelli.

Un feliz amor me hizo dejar Roma para ir a Nápoles y tres meses después otro amor infeliz me hizo volver a Roma. Me batí por la tercera vez a espada con el conde Medini, quien murió hace cuatro años en prisión por deudas.

Con mucho dinero fui a Florencia, donde el día de Navidad el archiduque Leopoldo, muerto como emperador hace cuatro o cinco años me exilió en tres días de sus estados. Yo tenía una amante que gracias a mi consejo se convirtió en marquesa de III en Bolonia.

Harto de correr por Europa me determiné a solicitar mi gracia a los inquisidores de estado venecianos. Por esta razón me establecí en Trieste, donde dos años después la obtuve. Eso fue el 14 de 7bre. del año 1774. Mi entrada en Venecia al cabo de 19 años me hizo disfrutar del más bello momento de mi vida.

El año 1782 me reñí con todo el cuerpo de la nobleza veneciana. Al comienzo de 1783 dejé voluntariamente la ingrata patria y fui a Viena. Seis meses después fui a París con la intención de establecerme allí, pero mi hermano, quien residía desde hacía 26 años, me hizo olvidar mis intereses por los suyos. Lo libré de manos de su mujer y lo llevé a Viena, donde el príncipe Kaunitz supo comprometerlo a establecerse. Allí está todavía, dos años menos viejo que yo.

Me coloqué al servicio de M. Foscarini embajador de Venecia para escribirle sus despachos. Dos años más tarde murió entre mis brazos víctima de la gota que le subió al pecho. Tomé luego la decisión de partir a Berlín en espera de una plaza en la Academia, pero a medio camino el conde de Waldstein me detuvo en Toeplitz y me condujo a Dux donde estoy ahora y donde aparentemente moriré.

Es el único compendio de mi vida que he escrito y permito que se haga el uso que se quiera.

Non erubesco evangelium

17 de 9bre. de 1797

Jacques Casanova”

Extraido del libro «La realidad de Giacomo Casanova». Si te interesa adquirirlo, pincha aquí: http://wp.me/p4Y5Vo-1R

En otro capítulo trataré más a fondo sobre este Compendio, el porqué lo redactó, a quién lo dirigió y las verdades, omisiones y posibles falsedades que, intencionadamente o no, Casanova optó por dejar manuscritas.

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