LIVRE II -Sur la Venise-

imagen Venecia

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Para comprender adecuadamente la figura de Giacomo Casanova, con sus aciertos y sus errores, hay que asociarlo necesariamente al peculiar escenario donde se desarrolló buena parte de su obra: la ciudad de Venecia, su adorada Patria. República de aristócratas que vivía en la decadencia de mejores tiempos pasados, la ciudad cosmopolita de Europa, conocida por sus costumbres livianas y libertinas, identificada como la ciudad de los juegos de azar, de las máscaras, del travestismo, de las prostitutas y, cómo no, del carnaval. De la vida disipada donde el porte de máscaras autorizado la mayor parte del año y un laberinto de canales y callejuelas oscuras venían a favorecer las intrigas de todo tipo. Por excelencia, la ciudad de los placeres terrenales, para unos y la más cercana al infierno que al cielo, para otros.

Para acercarnos a la Venecia de esa época qué mejor que leer un fragmento cualquiera del poeta Baffo, tutor de infancia de Casanova, magistrado, solterón epicúreo y poeta. De poesía licenciosa, aunque la traducción del italiano no nos permita apreciar sus cualidades, resultó un magistral cronista del momento gracias a versos directos y amorales:

 “El dinero corre por todas las partes,

La ciudad se vuelve más hermosa,

Pero el vicio agota todas las bolsas.

 

De no ser por todos estos vicios,

Se haría poco caso de los artistas,

Y no tardarían en desaparecer.

 

Sin la ambición, la glotonería y los amores,

Grandes tesoros permanecerían enterrados en un rincón.

 

Es de lamentar que no haya más prostitutas en esta ciudad,

Aunque las mujeres casadas se encargan de suplirlas.

 

Las mujeres casadas no viven ya en retiro,

Y se las ve circular noche y día por la ciudad…

 

Se va libremente a buscarlas en la cama,

Y el marido no sabe nada,

O, si lo sabe no le preocupa.

 

Hay también una multitud de virtuosas, cantantes y bailarinas,

Espirituales monturas sobre las que es agradable cabalgar…

 

Los cafés están llenos de burguesas, de comerciantes, de grandes damas,

Y de pendones que se mueren de hambre…

Por la noche van a la plaza con un aire, con un brío,

Que dan ganas de pellizcarlas”

Y Giacomo pellizcó a muchas de ellas. Casadas, burguesas, comerciantes, grandes damas, pendones, virtuosas, monjas, cantantes y bailarinas. Pero su vida no sólo fue eso, ni mucho menos. En aquella Venecia liberal también supo disfrutar de la ciudad del arte y de sus artistas excepcionales del momento, como Guardi, como Canaletto, como Bellotto, como Vivaldi, o como Goldoni, entre muchos otros. También supo aprovechar el ambiente de la ilustración que le tocó vivir y, gracias a unas meritorias capacidades, llegó a alcanzar una cultura realmente enciclopédica.»

Extraido del libro «La realidad de Giacomo Casanova» de muy próxima aparición. Más información aquí: http://wp.me/p4Y5Vo-1R

Y para hablar de esta fantástica ciudad, su ambiente y el significado que tuvo Casanova propongo este Capítulo donde, como siempre, en el desplegable se irán insertando todos aquellos artículos que puedan resultar de interés.

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