LIVRE III -Sur mes voyages-

voyages

♣♣

«Sin ningún tipo de referencia fijo, nunca tuvo una familia que mantener, un empleo fijo o un patrimonio al que apegarse, conducido sólo por su capricho, lo suyo fue una vida en constante movimiento por toda la vieja Europa. En lo que ya era un verdadero espacio común de libre circulación de personas, de país en país, y de ciudad en ciudad. Estación de origen, siempre Venecia. Estación de destino final, Dux, desdichadamente. Numerosas paradas: Padua, Mantua, Corfu, Constantinopla, Ancona, Roma, Nápoles, Martorano, Dresde, Praga, Viena, Lyon, París, de nuevo toda Italia, Milan, Cesena, Bolonia, Parma, Colorno, Vicenza, Génova, Livorno, Florencia, Turín, Dunquerque, Amsterdam, La Haya, Munich, Colonia, Bonn, Stuttgart, Estrasburgo, Ginebra, Zurich, Bade, Soleure, Berna, Bale, Lausanne, Aix-les-Bains, Annecy, Chambéry, Grenoble, Avignon, Marsella, Aix.en-Provence, Metz, Toulon, Antibes, Londres, Riga, Mitau, San Petersburgo, Moscú, Varsovia, Berlín, Wesel, Dresde, Leipzig, Ludwigsburg, Aix-la-Chapelle, Augsburgo, Madrid, Toledo, Valencia, Zaragoza, Barcelona, Montpellier, Nimes, Praga, Spa, Niza, Pisa, Siena, Sorrento, Trieste, Fontainebleau, Gorizia, Lugano, Viena. Toda una vida para cruzar toda Europa, de Londres a Constantinopla y de Madrid a San Petersburgo. Siempre tomando notas. Para decidir su siguiente destino, se hizo acompañar de lo que él llamaba su Genio, siempre presto a aconsejarle y guiarle por el buen camino a tomar. Imaginario.
 
Allá por donde va, frecuenta grandes señores, se desliza por las cortes, hace reír a Papas, atraviesa la escala social de lo más alto a lo más bajo, en lo que para él era ese increíble y enorme teatro del mundo. Cambiando a voluntad nombre porque la peculiaridad de la época lo permitía. Así Giacomo Girolamo Casanova prefería hacerse llamar Caballero de Seingalt, aunque también empleó otros pseudónimos como Conde de Farussi, Paralís, Goulenoire, Econeon, Antonio Pratolino o Empolemo Pantanessa. Cada papel requiere su personaje y cada uno, su nombre. El poder de su soberana libertad. «El alfabeto es propiedad de todo el mundo«, decía.
 
Salvo al final de su vida, Casanova se siente como en casa allá donde va. Su vida es un constante viaje en un escenario teatral de las dimensiones de Europa. Recorrerá unos 65.000 kilómetros desde el año de su primera salida de Venecia, 1734, hasta 1797, cuando su avanzada edad le impide salir del Castillo de Dux. Pasó o residió en todas las capitales europeas, así como en un total de 120 ciudades . Por tanto si tenemos por cierto el dato que el mismo Casanova nos deja en sus Memorias respecto a sus 132 amantes durante su vida, parece ser que en cada ciudad o villa visitada habría tenido, como mínimo, una amante con quien compartir el arte de vivir. En muchas ocasiones optó por abandonar  su temporal lugar de residencia cuando había roto con querida.
 
Animado por su constante voluntad de descubrir y vivir nuevas experiencias, el viajar para él se convierte en el medio necesario para su fin, al menos durante su juventud. Tras su última expulsión de Venecia deja, sin embargo, de servirle a tal fin y se convierte en una constante y patética  huída en búsqueda de empleo y de seguridad
 
Pero, de una forma u otra, él es el aventurero de su propia vida.»
 
Extraido del libro «La realidad de Giacomo Casanova» de muy próxima aparición. Más información aquí: http://wp.me/p4Y5Vo-1R
 

Y para conocer todos esos rincones recorridos propongo este Capítulo donde, como siempre, en el desplegable se irán insertando aquellos artículos que puedan resultar de interés.

♣♣

Deja un comentario