Chapitre I -Dux, ma dernière residence-

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Castillo de Dux, actual Duchkov(Chequia)


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portada libro Dejemos a uno de sus amigos, el príncipe de Ligne, enseñarnos el carácter del viejo bibliotecario en las fechas de su estancia en Dux. Así lo dejó escrito:

“…, no hay día que por su café, su leche, su plato de macarrones que él exigía, no hubiese una queja en la casa. El cocinero le echó a perder la polenta, el encargado de cuadras le había dispuesto un mal cochero para venir a verme, unos perros habían ladrado durante la noche; comensales de más de los que esperaba Waldstein, eran la causa de que él hubiera comido en una pequeña mesa. Una trompa de caza había destrozado sus oídos por culpa de algunos sonidos desentonados y desafinados. El cura le había enojado al percatarse que lo quería convertir. El conde no le había dicho buenos días a él primero. La sopa, a conciencia, se le había servido demasiado caliente. Un sirviente le había hecho esperar para servirle bebida. No había sido presentado a un hombre de consideración, que había venido a ver la lanza que atravesó al gran Waldstein. El conde había prestado un libro sin prevenirlo. Un lacayo no se había quitado el sombrero al pasar. Él habló en alemán, no se le escuchó. Se enfadó, se rieron. Recitó sus versos en francés, se rieron. Gesticuló al declamar sus versos en italiano, se rieron. Hizo la reverencia al entrar como Marcel, el famoso maestro de danza que se la había enseñado hace sesenta años, se rieron. Se puso su plumero blanco, su pañuelo de seda dorado, su chaqueta de terciopelo negra, sus ligas con hebillas sobre pantalones de seda á rouleau, se rieron, …/… Él mismo se indigesta y dice que se le quiere envenenar. Es volteado, dice que es por orden de los jacobinos. Toma a crédito en la fábrica de paños de Oberteitersdof perteneciente al conde, y dice que se le falta al respeto, cuando se le pide que pague, …/…, se sirven fresas a todo el mundo antes que a él. No le quedan y, para colmo de males, su retrato que tenía en su habitación, y que creía sustraído por uno de sus admiradores, se lo encuentra en uno de los retretes…,”.

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Y este mismo fiel amigo, que bien lo conoce, añade manteniendo la ironía en sus palabras: “Las mujeres, y las chicas jóvenes sobre todo, están en su cabeza pero ellas ya no pueden salir de ahí dentro”.

 

 

 

 

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