LIVRE V – Sur mes oeuvres-

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Auguste Leroux-Ilustración

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Aunque en sus Memorias sólo menciona alguna, Casanova escribió cuarenta y tres obras entre novelas, libelos, poesías, epistolarios y memorias. Algunas alcanzaron más de quince ediciones, otras han sido olvidadas justificadamente.

Su epistolario comprende centenares de cartas dirigidas a gobernantes, cardenales, abates, profesores, militares, actrices, viejas amigas. Los temas son variados, amor, economía, política, diplomacia, literatura, la primera data de la fuga de los Plomos (1765) y la última es de tres días antes de su muerte. En ellas, no sólo habla de todo sino que arremete contra el mundo: condena, absuelve, polemiza.

De 1769 es la Refutación a la historia del gobierno veneciano de Amelot de Houssaie; estas ochocientas páginas fueron redactadas para obtener el apoyo del gobierno veneciano. Sin duda es una obra tendenciosa donde Casanova ataca los supuestos «excesos» de los racionalistas que combatían los abusos de autoridad de la Serenísima veneciana; insiste en que escribe por amor a la verdad y a la patria. De hecho, el móvil es menos noble: procura congraciarse con el poder.

Cabe mencionar asimismo la Historia de las turbulencias de Polonia, de 1772, donde no puede ocultar sus carencias como historiador; la Epístola de un licántropo, uno de sus mejores trabajos, editada en 1773, muestra a un Casanova feminista que se burla de aquellos que menoscaban la condición de la mujer y que subordinan la voluntad femenina a mecanismos fisiológicos y lo hace con buena escritura y mucho ingenio.

De 1786 es Soliloquio de un pensador, escrito en francés como las Memorias, en el castillo de Dux; en sus páginas lanza un violento ataque contra la magia, los magos en general y contra Cagliostro, en particular. De 1787 es la novela
del género fantástico Icosameron, larguísima novela de ciencia ficción que relata la historia de dos hermanos pero en donde hay de todo: historia, geografía, química, matemática, teología, hidráulica. El Icosameron recuerda sin duda al Micromegas de Voltaire y
Los viajes de Gulliver de Swift, pero sin el ingenio de uno ni la fantasía del otro.

Por último, de 1793-94, son sus Reflexiones sobre la Revolución francesa donde describe los acontecimientos del ’89 y de los años posteriores, desde la caída de la Bastilla a la de la monarquía capeta. En ellas señala que el 14 de julio implica una suerte de fin del mundo; sin duda fue el fin de su mundo, de la vieja sociedad en la que él estuvo perfectamente integrado. Es una obra antirrevolucionaria, tendenciosa, y parcialmente informativa.

 Ahora omito las demás; lo mejor de Casanova está en lo citado y en la más célebre de todas sus obras: la Historia de mi vida.

Y para tratar, debatir y, por supuesto, criticar cualquiera de sus obras propongo este Capítulo donde, como siempre, en el desplegable se irán insertando aquellos artículos que puedan resultar de interés.

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