♣♣
Aunque Séneca, como buen estoico -el destino está predeterminado-, haya pasado a la historia como antítesis del epicúreo, fue una de las lecturas constantes de Casanova. Un verdadero clásico cuya sabiduría fue de obligado estudio durante muchos siglos y que no sólo sigue siendo plenamente aplicable a día de hoy sino, incluso, de la que quizás estemos faltos. En la sociedad contemporánea de borregos -en términos de Erick Fromm- la sabiduría que no vaya ligada al crecimiento material no tiene cabida, por eso como granito de arena la transcribo aquí.
Las Cartas a Lucilio, (Epistulae Morales ad Lucilium), a veces llamadas Cartas de un Estoico, son un conjunto de 124 cartas escritas por Lucio Anneo Séneca durante los tres últimos años de su vida. Todas las cartas comienzan con la frase «Seneca suo Lucilio salutem» (Séneca saluda a su Lucilio) y terminan con la palabra «Vale» (Adiós o Que sigas bien en latín), fórmula habitual en la época y que permitió a la posteridad suponerlas fruto de una recopilación de correspondencia entre Séneca y Lucilio. Actualmente se da por hecho que era una correspondencia ficticia donde el autor exponía sus ideas.
A continuación se transcribe la primera de las cartas, unos consejos sobre el tiempo presente y la vida:
♣♣♣♣
«Séneca a su Lucilio saluda,
Actúa así, Lucilio, reivindícate a ti mismo y también al tiempo del que hasta ahora fuiste despojado, desposeído o que te fuera escamoteado: reconquístalo y presérvalo.
Convéncete que es tal como lo escribo: el tiempo nos es a veces arrebatado con violencia, otras usurpado, a veces simplemente se evanesce. Ignominiosa es sin embargo tal dilución cuando acontece por pura negligencia.
Presta atención: gran parte de nuestra existencia transcurre o bien mediocremente vivida, o directamente no vivida, o de tal manera vivida que ni siquiera merece llamarse vida.
¿Quién puedes mencionar, capaz de poner un precio al tiempo, de evaluar el día, quién que comprenda que con cada día en parte muere?
En esto justamente nos equivocamos burdamente: en la percepción de la muerte como un acontecimiento sólo del futuro. Gran parte de ella se encuentra ya tras de nosotros: cualquiera de nuestras épocas pasadas, es la muerte quien ya las posee.
Condúcete entonces, Lucilio, como me lo manifiestas en tus escritos: amalgámate con cada una de tus horas, depende menos del mañana para tomar en tus manos el presente. Mientras la diferimos, la vida pasa.
Todo lo demás, ¡Oh Lucilio! nos es ajeno: sólo el tiempo, objeto tan fugaz como esquivo, es nuestro. Es la única posesión con la que la naturaleza nos invistió. ¡Y sin embargo toleramos a quienquiera desposeernos del mismo!
Pero tanta es la necedad de los mortales, que nos sentimos en deuda frente a aquellos de quienes obtenemos cosas insignificantes y fútiles, sin duda substituibles. Pero nadie a quien se le consagra tiempo se estima estar en deuda, cuando no obstante beneficia del único bien que ni el más agradecido podrá restituir nunca.
Te preguntas quizás lo que conmigo mismo acontece, yo que estos preceptos propugno. Te lo digo sin reparos: si bien vivo entre los fastuosos, soy diligente y llevo debida cuenta de mis gastos. No puedo decir que no pierda nada, pero sea lo que sea que pierda, puedo dar cuenta de su cuantía y de la razón de mi pobreza. Me acontece empero lo que a tantos otros que, sin culpa, cayeron en la indigencia: todos perdonan, nadie socorre.
¿Y entonces qué? No considero pobre aquel que de alguna manera es aún capaz de gozar de lo poco que le queda. Pero en cuanto a ti, prefiero que te ocupes de ti mismo y que comiences en buena hora.
En efecto, tal como solían decir nuestros mayores: «extemporáneo es el ahorro cuando ya se tocó fondo». El último resto no sólo es lo mínimo sino también lo peor.
Que sigas bien.»
Cartas a Lucilio – Carta 1
de Lucio Anneo SENECA
Fuente: wikisource.org
♣♣♣♣
Pues lo dicho, que la vida pasa y el tiempo es lo único que se nos ha concedido. Quizás sea interesante reflexionarlo.
Vale.
♣♣