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La idea de contar su vida se le ocurrió a Casanova en 1780, pero fue diez años después comenzó a redactar esa historia, motivado quizá por la falta de dinero y por el tedio de su permanencia en el castillo de Dux. El relato se extiende desde 1725 hasta 1786. Ha escrito sin duda para revivir lo que ha vivido y cuenta los episodios de su vida con desenvoltura y sorprendente sinceridad; se revela como era, con virtudes y defectos, con una sinceridad, repetimos, liberada de prejuicios, muy característica de algunos sectores sociales de aquel siglo.
Por lo demás, más allá de su apariencia frívola y crudamente sensual, Casanova revela asimismo un carácter cosmopolita, no progresista, por sus relaciones con gobernantes de diferentes Estados, por la temática de sus conversaciones que se centra generalmente en cuestiones que afectan al continente entero o en propuestas de economistas o filósofos.
Reelaboró sus páginas varias veces, escritas con diferentes estados de ánimo pero siempre con la conciencia que de ellas se desprendería la imagen que de él quedaría para la posteridad. Escribió en francés —»porque hallo el espíritu francés más abierto»—; y a su muerte el manuscrito pasó a un sobrino que lo vendió al editor alemán Brockhausen 1821. Con diferencia de pocos años aparecieron dos ediciones; la primera en doce volúmenes (1822-1828), traducida al alemán con cortes arbitrarios y censuras; la segunda (1826-1838), también en doce tomos, fue modificada por un cura revolucionario que suprimió y reforzó escenas, «ennobleciendo» el francés algo macarrónico de Casanova aunque personalísimo. En esas dos ediciones se han basado las posteriores, incluida la de La Siréne (1925-1935). Esta edición sirvió de modelo hasta 1960 cuando, luego de casi un siglo y medio, los herederos de Brockhaus exhumaron el manuscrito original y, al fin, lo publicaron. Casi contemporáneamente Pión lo imprimió en Francia y, dos años más tarde, Mondadori en Italia.
La aparición renovada de las Memorias completas llevó de nuevo a primer plano a su autor que fue traducido a más de veinte idiomas, con un total de aproximadamente cuatrocientas ediciones parciales o totales.
La crítica literaria que ya en el siglo XIX confirmó la autenticidad de lo que dice Casanova en sus páginas, volvió a ocuparse de las Memorias; el juicio no se modificó, y desde Stephan Zweig a Rives Childs, coincidió en que ellas «son el fiel reflejo de la sociedad de su tiempo», el retrato de una figura arquetípica y la pintura de un siglo, descriptos con personalísimo estilo y penetración psicológica.
Fuente: Margarita B. Pontieri, Memorias, Centro Editor de América Latina
Y para conocer los detalles de esta magnífica obra propongo este Volumen donde, como siempre, en el desplegable se irán insertando aquellos artículos que puedan resultar de interés.
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